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El Vigilante

¡Por siempre nunca más!

<u><center><b>¡Por siempre nunca más!</b></center></u>
Adolfo Francisco Scilingo Manzorro era un capitán de la marina argentina cuando los militares se hicieron con el poder el 24 de marzo de 1976, dando paso a una sangrienta dictadura. Este ex militar nunca dejó de justificar ese golpe aunque un día, supuestamente acosado por sus propios remordimientos, confesó los crímenes que se cometieron en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) .
Unos años más tarde fue procesado por el Juez Garzón y ahora está siendo juzgado en la Audiencia Nacional. Sin duda, iluminado por la conducta de su colega Pinochet, dijo estar enfermito y arrepintiéndose de su "arrepentimiento", ahora dice que todo lo que dijo fue fruto de su imaginación.
Lo malo para él, aparte de cartas dirigidas a altos mandos militares, es que tuvo la mala fortuna de escribir un librito del que apenas se imprimieron 100 ejemplares y del que se ha hecho eco el suplemento Crónica. En ese librito, titulado ¡Por siempre nunca más! el sanguinario Scilingo decía cosas como éstas:
"El teniente Vaca me fue acercando los cuerpos dormidos y los fui empujando uno a uno al vacío".
"Durante algún viaje en avión podría ocurrir que algunos subversivos no llegaran a destino"
, cuenta Scilingo que les dijo el vicealmirante Luis María Mendía. "Explicó que se había consultado a las autoridades eclesiásticas y se había aprobado el método por considerarlo una muerte cristiana y humanitaria". Meses después, en diciembre de 1976, Scilingo logró destino como jefe de electricidad en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de detención. "Mis sueños estaban cumplidos. Iría a la guerra, a combatir contra el enemigo que, solapado, escondido y a traición, intentaba destruir los valores de la argentinidad".
"Para que estuviesen alegres hizo poner música y a los gritos les decía que bailaran. Todos comenzaron a hacerlo. En determinado momento comunicó que todos serían vacunados"
. Un médico entró y comenzó a aplicarles una primera dosis de Penthotal. "Poco a poco los movimientos de los bailarines fueron más lentos (...) Parecían zombis". Al llegar a Aeroparque (aeropuerto de Buenos Aires), de noche, 13 fueron subidos a un Sky-Van, especie de Hércules con forma de cajón, bimotor. Se había averiado el avión previsto, que era mayor, y en el que habrían cabido todos.
"El médico aplicó a cada detenido una sobredosis de Penthotal y se fue a la cabina (...). Vaca y yo comenzamos a desvestir a cada uno. Le avisé al piloto que estábamos listos. Las 13 personas estaban desnudas, semisentadas y dormidas, apoyadas unas contra otras, del lado izquierdo del avión. Igual a una escena de un campo de concentración de la II Guerra Mundial. Desde la cabina ordenaron abrir la puerta trasera (...). El suboficial mantendría la puerta sujeta con el pie de modo que sólo dejara una abertura de unos 40 centímetros. Vaca me fue acercando los cuerpos dormidos y los fui empujando uno a uno al vacío (...).En determinado momento patiné en el piso de acero y casi caigo. Entre Vaca y el suboficial lo impidieron. Terminamos con los que faltaban. Cerramos la puerta. Avisé a la cabina y me senté donde minutos antes había 13 personas vivas".
Al llegar a la ESMA, Scilingo se bebió dos vasos de whisky -"no quería pensar"- y al día siguiente fue a buscar al padre Luis Manseñido, a quien le dijo que había hecho un vuelo. Según su relato, el sacerdote le habló sobre la "importancia de eliminar la maleza. Nosotros debíamos hacerlo para permitir que el trigo creciera. No había pecado. Tampoco debía arrepentirme. Sólo había cumplido las órdenes de mis superiores, que eran las órdenes de Dios (...)".
Un mes después, cuando pensaba ir a pasar el fin de semana junto a su familia en Bahía Blanca, fue asignado para uno de los vuelos extra de los sábados. "Había 16 detenidos (...) Esta vez no hubo música ni baile. Todo fue más sobrio (...). El vuelo tuvo una escala: Punta Indio. Se embarcó un detenido que estaba en pésimas condiciones. No habló cuando vio al resto dormido, pero tengo dudas si no presintió su próximo destino. Hizo sus necesidades en su pantalón. El médico aplicó las inyecciones y cuando hicieron efecto se desvistió a los detenidos. Un suboficial me ató con una soga al lado de la puerta de emergencia de popa estribor (atrás derecha) y luego con mucho cuidado la fue retirando. Me acercaron a cada uno de los trasladados y una vez más cumplí mi misión de hacerles traspasar la puerta rumbo a la muerte...".
También para su desgracia, envió al periodista Don Horacio Verbitsky, (quien mantuvo 12 entrevistas con Scilingo, realizadas todas ellas entre diciembre de 1994 a febrero de 1995) una carta abierta al Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Don Jorge Godoy que reproducimos en su integridad.

Nota Previa a Horacio Verbitsky:

Madrid 16 de marzo de 2004.

Al señor Periodista
Don Horacio Verbitsky
Su despacho :

De mi mayor consideración:

Adjunto le remito una carta abierta al Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Don Jorge Godoy, y le solicito tenga a bien tramitar su publicación en el diario Página 132 y/o en cualquier otro medio periodístico que Usted crea oportuno.
Atentamente, Adolfo Scilingo DNI: XXXXXXXX

Consultas y/o ratificación María Marcela Vallés de Scilingo: teléfono: XXXXXXXXXX
Email:XXXXXXXXXXX

CARTA ABIERTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA ARMADA. DON JORGE GODOY

Estimado Jorge :

He leído el discurso que pronunciaste el día 3 de marzo y no puedo salir de mi asombro.
Lo primero que debo preguntarte es ¿dónde estabas cuando en la ESMA se torturaba, se hacía desaparecer a miles de personas y se robaban niños? Te lo recordaré: En la misma Armada Argentina donde todos los oficiales tomamos conocimiento del PLACINTARA 1976 en el que entonces Comandante de Operaciones Navales, Vicealmirante LUIS MARIA MENDIA ordenó, dentro de las llamadas operaciones militares especiales, esos aberrantes métodos, los cuales fueron detalladamente explicados por el propio firmante del Plan.

Te conozco bien. Es más, dudo que alguien te conozca tanto como yo. Por eso no puedo olvidar tu subordinada aceptación de tales directivas con la supuesta justificación de que, tal como lo explicaban los entonces almirantes, era la única forma de aniquilar el terrorismo.

Tampoco olvido tus personales críticas cuando esos mismos almirantes ocultaban su responsabilidad, permaneciendo en silencio mientras la justicia actuaba contra chivos expiatorios como son los Oficiales de mínima graduación.

Si bien no olvido que intentaste comprar mi silencio por orden del almirantazgo masserista, no entraré a valorarte por tus acciones y/u omisiones de aquella época. Estas quedan para ti y tu conciencia, o para la justicia si te cita para dar cuenta de ello.

Pero no puedo aceptar que ahora, desde tu alta responsabilidad digas que “sabemos hoy por acción de la justicia” que la ESMA fue utilizada “para la ejecución de hechos calificados de aberrantes y agraviantes de la dignidad humana”. Te recuerdo, una vez más, que tú lo sabías desde marzo de 1976 y nada hiciste por evitarlo porque estabas de acuerdo con ello, y cuando fuiste ascendiendo a mayores jerarquías mantuviste un cómplice silencio y en nada ayudaste al esclarecimiento y juzgamiento de los hechos.

El estigma con que carga la Armada no se neutraliza con demagogia barata. Ese no era tu estilo.

Tampoco eras hipócrita por lo que no creo que tus dichos sean meras palabras huecas en busca de réditos políticos para lograr una embajada, como ha ocurrido en algún caso.

LA ciudadanía, y en especial los familiares de las víctimas exigen hechos concretos; basta de efímeros discursos y de mentiras!

Comparto que “no se puede pensar en el porvenir, ni construir en el presente, permaneciendo prisionero del pasado”, pero ello no es óbice para rendir cuentas de ese pasado.

Mucho queda por hacer y mucho es lo que tu puedes y debes hacer.

Bien sabes que los entonces Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, pudo contar “con todos los instrumentos legales y los medios para llevar a cabo la represión de modo lícito, sin desmedro de la eficacia, optaron por la puesta en marcha de procedimientos clandestinos e ilegales” (sentencia 13/84 Fojas 29839), cuya consecuencia fue la consumación de delitos de lesa humanidad (reg.19191, CC y CF, Sala II, a fojas 42), los cuales, según la legislación vigente, son imprescriptibles.

Por ello, en uso del derecho que me otorga el art. 14 de la Constitución Nacional de peticionar a las autoridades, te solicito públicamente que por la atribución que te otorga el artículo 62, 3º párrafo de la Reglamentación de las leyes de justicia militar para la Armada, dispongas la instrucción del un sumario, donde, comenzando por ti, se apersonen a declarar o sean citadas a ello todos los que tengan conocimiento o hayan participado de algún hecho relacionado con la desaparición de personas o el cambio de identidad de menores, elevándolo para su posterior resolución al Presidente de la Nación, tal como lo dispone el artículo 63.a de la misma normativa.

Desde ya me pongo a disposición del futuro instructor para aportar no sólo mi declaración sino también para colaborar en la localización de pruebas que todavía existen en la Institución que tu conduces y que no he podido revelar para evitar su destrucción.

Espero que rectifiques tus errores del pasado y ayudes a que se haga justicia, para bien de la Armada Argentina y de nuestra Patria.

Afectuosamente, Adolfo Scilingo. DNI : XXXXXXXX----

¡Maldito seas Scilingo! ¡Así te pudras tú y todos los de tu ralea!.

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