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El Vigilante

Un ser superior

<u><center><b>Un ser superior</b></center></u>
Hace unos días, el que fue excelente futbolista del Real Madrid y de la Selección Española, Butragueño, hizo unas declaraciones que me han dejado perplejo. Es cierto que la Naturaleza no lo dotó de la virtud de la elocuencia, e incluso se le recuerda como inventor de aquella frase que ahora han adoptado Raúl y otros futbolistas, que dice "Sí, bueno, ¿no?". Pero cuando no respondía con la mencionada frase, su sensatez y su cultura distaba bastante de la casi normalizada estulticia con la que suelen responder los jugadores a las preguntas no menos idiotas de los periodistas.
Pero como todo escribano echa un borrón, Emilio Butragueño, ahora convertido en asalariado de lujo del presidente del Real Madrid, dijo que Florentino Pérez era un ser superior. No constan en el Buitre ideas nietzcheanas de la supremacía de la raza aria, ni tampoco sus simpatías por Sabino Arana y su teoría de la superioridad de los vizcaínos sobre el resto del orbe, por lo que habrá que deducir que lo dijo en un contexto seudo religioso, de un Ser Elegido, de un Mesías.
Florentino Pérez, un gran hombre de negocios, se presentó a las elecciones municipales de 1979, en la lista de la Unión de Centro Democrático, en el número 14, y salió elegido. Cuatro años más tarde, fue nombrado director general de Infraestructura del Transporte del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones y posteriormente fue Subsecretario- Presidente del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRIDA) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pero supongo que se dio cuenta que el verdadero poder no lo tienen los políticos sino los que los manejan, compran y venden, y ya pasó a dedicarse en exclusiva a los negocios donde ha amasado una galáctica fortuna, pero de ahí a considerarlo el ungido por los dioses, va un abismo. El que separa al adulador que quiere agradar a su jefe con lisonjas, del tonto que llega a semejante mamarrachada.
Tal vez lo que le haya ocurrido a Butragueño, sea sólo un lapsus provocado por algo parecido al síndrome de Estocolmo de lo que tuvo que sufrir cuando, el ahora inefable tertuliano y periodista Enric Sopena, que reparte carnés de demócrata y progresista, era el director de los servicios informativos de Televisión Española, quien en plena campaña electoral aprovechó el partido de España contra Dinamarca en los mundiales de fútbol de 1986, para colocar las siglas de su partido en las imágenes del gol de Butragueño. Ahora va de independiente, aunque las malas lenguas dicen que sólo atiende al mejor postor.
¡Butragueño! si te sentiste el elegido por el dedo del Dios González en la tierra, no caigas en la tentación de descubrir al nuevo Mesías, que eso es un secreto entre nuestro padre Jesús y Florentino.
Jesús de Polanco, por supuesto.

Cosas veredes...
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