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El Vigilante

¡Hola! ¿qué tal amigo?

<u><center><b>¡Hola! ¿qué tal amigo?</b></center></u>
Ha dicho el Partido Popular por boca de Mariano Rajoy que la política exterior no puede ser de un sólo partido sino que debería ser consensuada. A primera vista nadie podría poner un pero a esa sensata frase, pero el problema viene cuando hay que llevarlo a la práctica.
Primero porque no parece, por los antecedentes, que el PP haya consensuado mucho en ese tema, cuando con la oposición de todo el parlamento nos metió de hoz y coz en una guerra criminal contra el pueblo iraquí. Tampoco parece que buscara mucho acuerdo cuando endureció su política hacia Cuba, con provocaciones del ínclito Moragas incluida.
En lo único que parece que hubo consenso fue en el apoyo al golpe de Estado fascista contra Hugo Chávez, unos interviniendo directamente a través del embajador y otros más taimados, pero igualmente favorables a los intereses de su amigo Gustavo Cisneros, el que se quedó con Galerías Preciados por un precio irrisorio.
Segundo, porque la derecha parece que considera que consensuar es hacer lo que ellos quieren hacer, y sólo habla de esa palabra mágica llamada consenso, cuando está en la oposición y no cuando está en el poder, y como a ellos les parece oportuno estar de felpudos de los Estados Unidos, pues así es como tienen que ser nuestras relaciones. Como ellos piensan que hay que ser inflexibles con Cuba, pues eso es lo que hay que consensuar., y si, hacemos lo contrario es que el PSOE tiene una política exterior inadecuada y entonces es cuando propone llegar a acuerdos, partiendo de la base de que sus posiciones son las correctas y por tanto, las que hay que plasmar.
Por otra parte, siempre me ha intrigado el patriotismo del que hace gala la derecha y no tanto por ser patriotas sino por el sentido que le dan a esta palabra, pues para ellos esto significa que cualquier crítica a una política concreta, es una traición a la patria, tal y como hacía Franco en la dictadura y Aznar en su etapa de gobierno. Es cierto que el PSOE ha hecho algo parecido, aunque no apelando a la patria sino al "progresismo" de tal manera que si no bailas al son socialista y al de su empresa matriz Prisa, es que no eres progresista.
Pero el concepto de patria, para la derecha también parece mutante y en resumidas cuentas queda en lo siguiente: Estados Unidos es lo que importa, no hay más Dios que USA y Bush es su profeta, y así no les importa reírle las gracias del carnicero Bush aunque éstas vayan en detrimento de su "patria", siempre que se trate, obviamente, de algo contra Zapatero. Ahora se ríen mucho de la frasecita del otro día en la que Bush le dijo a Zapatero "Hola ¿qué tal, amigo?" y no dudan en aplaudir el menosprecio continuo que el presidente estadounidense hace a España, que no a su gobierno y les parece que las ofensas repetidas contra España, es algo simpático, plausible y hasta gracioso y no les importa que Bush, Powell y ahora Rice al tener esas actitudes están dejando en evidencia que los Estados Unidos no quieren mantener relaciones de igualdad con otros países sino que lo que quiere son las de sumisión, tan bien ejemplarizadas por Aznar.
Seguro que a esta derecha les gustaría más que Aznar, cómplice del crimen de Irak y abyecto lacayo de Bush, hubiera recibido un fuerte abrazo de su Amo y como saludo hubiera recibido el ansiado "Hola, ¿qué tal, Lewinsky?".

Cosas veredes...
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