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El Vigilante

¡Que no decaiga la fiesta!

<u><center><b>¡Que no decaiga la fiesta!</b></center></u>
Hace unos días leí un delicioso artículo de Arturo Pérez Reverte, titulado Lo que se perdió La Codorniz en el que se refería a un folleto elaborado por la Federación de Administración Pública de Comisiones Obreras titulado Campaña de comunicación no sexista. Unos días más tarde Carlos Herrera publicaba otro de corte parecido pero referido al anuncio de Zapatero de la próxima creación de unas Unidades Administrativas de Género en los ministerios que velarán por evitar la discriminación sexista en el lenguaje. Esta especie de policías del lenguaje oficial no permitirán el uso del género neutro y a la postre irán formando un idioma nuevo, al estilo inglés, donde los adjetivos no tienen género.
Parece que no tenemos más problemas que estar todo el día hurgando en las tonterías que se le ocurren a cada uno (o a cada una) de los políticos para ver quien es el que (la que) llega más lejos en esta espiral de gilipolleces, eso sí, hechas en nombre de la progresía y lo políticamente correcto, aunque para que no se diga, los no progres también se apuntan al bombardeo, no vaya a ser que pierdan algunos votos. No sé por qué a veces alguien piensa que la derecha es más lista que la izquierda, o al revés, puesto que cuando se trata de votos, o sea siempre, aquí todo el mundo es más listo que el hambre.

En esos artículos ponen varios ejemplos de como se deberá de escribir a partir de que entren en vigor las normas "antidiscriminatorias", que no me quiero privar de transcribirlas para ver si el ruido de las carcajadas les llega a alguno de estos mastuerzos y se da cuenta del desaguisado lingüistico que cometen:

"Nada de niños, jóvenes o ancianos, no, ahora lo recomendable es «la infancia, la juventud, las personas mayores».Palabras como padres, maestros o alumnos quedan proscritas; nos referiremos a ellos como «comunidad escolar», procurando no llamar padres a los padres, sino «progenitores». A los extremeños se les llamará: «población extremeña o de Extremadura». No diremos parados sino «población en paro», ni trabajadores sino «personas trabajadoras». Los funcionarios serán «personal trabajador de las administraciones públicas»; los psicólogos, «profesionales de la Psicología»; los bomberos, «profesionales del servicio de extinción de incendios»; y los soldados –esto es sublime por su laconismo y sabor castrense–, «la tropa». Pero la alternativa más rotunda es la de lector –«persona que lee»–; y la más deliciosa, en lugar de españoles, «la ciudadanía del Estado español». Tela."
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