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El Vigilante

Tirando a matar

Según Tony Blair, la orden de disparar a matar a cualquier sospechoso, se va a mantener, se van a modificar determinadas leyes para la expulsión de inmigrantes, los correos electrónicos y los teléfonos podrán ser intervenidos y en fin, que según sus propias palabras, que la forma de entender la vida (muy curiosa por otra parte) de los británicos va a cambiar radicalmente.
¡Y eso que hace unos días decía Blair que los terroristas no van a hacernos cambiar nuestras vidas!. Pues parece que sí lo han cambiado y mucho.
Según el presidente del Consejo General del Poder Judicial estamos ante la tercera guerra mundial y en esas circunstancias, el disparar a matar está justificado. Luego ha intentado rectificar lo que dijo pero ya era demasiado tarde y por mucho que lo intente, se le ha visto el pelo de la dehesa.
Como decía hace pocos días Manuel Alcántara, los que estamos contra la pena de muerte, sólo la admitiríamos en un caso: que ésta fuera ejecutada un día antes de que un asesino cometiera su crimen. Después, ya no tiene sentido.
Pero para esto, habría que estar muy seguros para que nunca pudiera ocurrir que te metan cinco balas en la cabeza por ser inmigrante o de un color más oscuro. Es cierto que todo el mundo puede equivocarse pero no puede hacerlo quien juega con la vida de otras personas, y sobre todo lo que quizás me convencería casi de inmediato sería que alguna vez la policía se equivocara y disparara al hijo de algún ministro, rubio y de ojos azules. Hasta tanto esto ocurre, a mí que me borren de su lista.
Por mucho que en ciertas tertulias se empeñen en lo contrario, Los responsables de la muerte del joven brasileño, son los que dispararon y los que dieron la orden de disparar primero y preguntar después, al igual que los responsables de los atentados, son los que pusieron las bombas y no otros. Y en esto hay que ser claros y rotundos: pues los terroristas son eso, terroristas y sus pretensiones son generalizar el miedo y el terror entre la población y por eso son despreciables.
Tan despreciables como los que infunden el terror a pueblos enteros, ordenando el bombardeo y la muerte de miles de personas. Pongamos que hablo de Bush, Blair, sus cómplices políticos y mediáticos e imaginemos que hablamos de la población iraquí.
Por cierto, no quisiera que se me olvidara: hace unos días se cumplieron sesenta años del mayor acto de terrorismo conocido hasta ahora y en el que murieron de golpe ciento cuarenta mil personas, y otras tantas en sus secuelas.
Hablo de Hiroshima, vergüenza y escarnio para los Estados Unidos y para la humanidad entera.
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